"La canción abre el corazón al Espíritu Santo" San Luis María Grignon de Montfort
 
La Renovación Carismática
Una corriente de gracia. Una oportunidad para la Iglesia.
 


La Renovación Carismática Católica (RCC) es una corriente de gracia por medio de la cual el Espíritu de Dios nos lleva a vivir de manera vivencial la realidad del Cuerpo de Cristo.

La Renovación es una conversión y entrega constante a Dios, una docilidad creciente al Espíritu Santo. De allí que para la Iglesia, la Renovación es un Pentecostés actual para renovar la Iglesia de hoy. La RCC, más que ser un movimiento en la Iglesia, es la Iglesia en movimiento.

En ese sentido se expresó el cardenal Leon Joseph Suenens cuando escribió en su Carta Pastoral para Pentecostés de 1973 lo siguiente: “Digamos de una vez que no se trata de un Movimiento nuevo en el sentido usual del término, sino de una corriente de gracias que el Espíritu Santo hace surgir por todas partes. La Renovación Carismática no es un movimiento, sino el moverse del Espíritu Santo”.

¿Cómo empezó todo?

La Renovación Carismàtica Católica se inició en un retiro para estudiantes de la Universidad de Duquesne en Pittsburgh Pennsylvania en febrero de 1967. Los estudiantes habían pasado gran parte del fin de semana en oración, pidiendo a Dios que les permitiera experimentar tanto la gracia del bautismo como de la confirmación. Los estudiantes, ese fin de semana, tuvieron una experiencia de Dios poderosa y transformadora, que después se conocería como “Bautismo en el Espíritu Santo” o "Efusión del Espíritu Santo".

Lo que pasó ese fin de semana y la experiencia del Espíritu Santo pronto se difundió a través de toda la universidad, y después a otras universidades de todo el país. La experiencia carismática fué pronto, algo que trascendió las universidades y empezó a tener impacto sobre las parroquias ordinarias y otras instituciones católicas.

Se formaron pequeñas organizaciones y redes. Se iniciaron las conferencias católicas carismáticas, con más de 30.000 personas en Notre Dame, campus South Bend Indiana a mediados de 1970. La Renovación llamó la atención de la Iglesia y los líderes del movimiento tuvieron encuentros con el Papa Pablo VI en 1975 asi como con el Papa Juan Pablo II varias veces. Además, varias de las conferencias episcopales de varios países, han escrito cartas pastorales animando y apoyando al movimiento.

La Renovación Carismática Católica no es un movimiento mundial unificado. No tiene un fundador o grupo de fundadores así como muchos otros movimientos. No tiene lista de miembros. Es una agrupación altamente diversa de individuos, grupos y actividades – comunidades de alianza, grupos de oración, pequeños grupos para compartir la fe, parroquias renovadas, conferencias, retiros y hasta participación en varios apostolados y ministerios - , comunmente bastante independientes los unos de los otros, en diferentes niveles y maneras de desarrollo y con un énfasis distinto, pero que a pesar de ello, comparten la misma experiencia fundamental y luchan por las mismas metas generales.

El común denominador del movimiento es el “Bautismo en el Espíritu Santo”. Para mucha gente, este derramamiento del Espíritu en una forma nueva, poderosa, que tranforma vidas se realiza en el contexto de un seminario diseñado especialmente llamado “Seminario de Vida en el Espíritu Santo”, aunque muchos han recibido la experiencia de la “efusión del Espíritu Santo” fuera de dicho seminario.

La Renovación Carismática Católica está presente en 238 países y ha tocado las vidas de más de 120.000.000 católicos. En algunos países el número de participantes parecen haber disminuído en los últimos años, mientras que en otros, el número continua creciendo de manera impresionante.

La espiritualidad de la Renovación Carismática

«La espiritualidad de la Renovación no es paralela a ninguna espiritualidad, sino que renueva y revitaliza todas las corrientes espirituales que el Espíritu Santo ha hecho surgir a lo largo de la historia de la Iglesia».

La espiritualidad de la Renovación enfatiza fuertemente la vivencia de un Jesús vivo y resucitado. No precisamente como una frase teórica sino como una experiencia personal y comunitaria. La fuerte experiencia religiosa pentecostal que se recibe con el «Bautismo en el Espíritu Santo» hace referencia inmediata a Jesús el resucitado que mediante su Espíritu nos ha tocado. Con ello se produce la alegría de la Pascua de resurrección. De un solo golpe se descubren dos cosas fundamentales: la fe y su contenido básico. Esta alegría impregna todas las manifestaciones de un grupo carismático.

Hay un punto que es necesario destacar: "todo es gracia", todo es gratis, pero al precio de la sangre de Cristo. Por eso, el hombre tiene que pasar por el bautismo y optar por Jesucristo. Esta opción incluye un largo proceso de purificación o sanación que se llama obediencia de la fe y que se inicia cuando la gracia te lleva a someter tu vida al señorío de Jesús. De esta forma, el poder del Resucitado y Señor desalojará de nosotros el dominio de todos los demás señores. Es una acción liberadora, pero en ella se van a sentir conmovidos los cimientos del propio yo. El sometimiento de tu vida al poder del señorío de Jesús va a constituir el inicio del proceso de la santificación de cada persona”.

La Renovación renueva el carisma propio de cada persona, de cada institución y de cada familia religiosa: “La Renovación no se pone nunca en contradicción con ningún carisma, porque su campo de acción es anterior a la división de todos los carismas. Va a incidir en lo que es común a todo cristiano, es decir, en el Bautismo y, en general, en el terreno de la iniciación cristiana” (P. Chus Villarroel, “La Renovación Carismática”).

Efectos de la Efusión del Espíritu Santo

  1. Un encuentro personal con Jesús. La persona se siente invadida por su amor y su señorío, en un nuevo nivel de relación con El. De ahí que en los grupos se oiga con frecuencia las expresión bíblica: "Jesús es el Señor".
  2. Una conciencia más viva del sentido trinitario de la vida del creyente.
  3. Dios habla a la persona, la cual recibe una sensibilidad especial para conocer la "voz del Buen Pastor" y sentir las mociones del Espíritu.
  4. Un don de oración personal que brota del centro de nuestro ser con predominio de la alabanza.
  5. Un amor por la sagrada escritura como palabra de Dios, la cual recobra actualidad, llega hasta el fondo y alimenta el corazón y la mente.
  6. Una nueva fuerza para proclamar la salvación en Jesucristo, sin complejos, con convicción y sencillez.
  7. Una liberación del pecado. Desaparecen Hábitos inveterados, dependencias y miedos.
  8. Se expresan dones y carismas, como los que nombra Pablo en 1Corintios 12,8-10.
  9. El deseo del Reino, con una nueva manera de mirar las postrimerias del hombre. Se encuentra gozo en decir "Maranatha", "ven, Señor Jesús", (1Co 16,22;Ap22,20).

No todos reciben con la misma fuerza estos efectos, por lo que, no tratándose de un sacramento, se puede volver a pedir oración, con la certeza de que el Espíritu Santo desea darnos más de lo que nosotros deseamos recibir.

Los Cinco Objetivos de la Renovación Carismática

La identidad más profunda de la RCC y su misión fundamental se describe en el preámbulo de los Estatutos del ICCRS, especificados en los cinco objetivos siguientes:

  • Fomentar la madurez y la conversión personal continua a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.
  • Fomentar la receptividad personal radical hacia la persona, presencia y poder del Espíritu Santo. Estas dos gracias espirituales son frecuentemente ofrecidas juntas en lo que se conoce, en diversas partes del mundo, como el “Bautismo en el Espíritu Santo o Efusión del Espíritu Santo”. Esta experiencia aporta una aceptación personal de las gracias de la Iniciación cristiana y como una capacitación para el servicio personal que el cristiano realiza en la Iglesia y en el mundo.
  • Fomentar la recepción y el uso de los dones espirituales o carismas, no únicamente en la RCC sino en toda la Iglesia. Estos dones, ordinarios y extraordinarios, son frecuentemente derramados sobre los laicos, religiosos y el clero. Su correcto entendimiento y utilización en armonía con otros elementos de la vida de la Iglesia es una fuente de fuerza para los cristianos en su camino hacia la santidad y en el cumplimento de su misión.
  • Fomentar el trabajo de la evangelización con el poder del Espíritu Santo, incluyendo la evangelización de los no cristianos, la re-evangelización de los cristianos por tradición y la evangelización de la cultura y estructuras sociales. La RCC promueve especialmente el compartir la misión de la Iglesia para proclamar la Buena Nueva con palabras y acciones, compartiendo el testimonio de Jesucristo a través del testimonio personal y a través de las obras a las que cada uno estamos llamados.
  • Fomentar el crecimiento en santidad a través de la adecuada integración de los grupos carismáticos en la vida plena de la Iglesia. Esto se consigue por medio de la participación en la vida sacramental y litúrgica, con la apreciación de la tradición de la oración y espiritualidad católica y con la formación en la doctrina católica. Debe guiarse por el Magisterio de la Iglesia y la participación en el plan pastoral de ésta.

Algunas declaraciones de los Papas al respecto de la Renovación Carismática

Papa Pablo VI

"¿Como puede entonces esta 'renovación espiritual' no ser 'una oportunidad' para la Iglesia y para el mundo? ¿como, en este caso, podría uno no aprovechar todos los medios para asegurarse que esto se mantenga así?" Paulo VI, III Congreso Carismático Internacional, en la Basílica del Vaticano 19 de Mayo de 1975 (Solemnidad de Pentecostés)

Papa Juan Pablo II

"Estoy convencido que este movimiento es un signo de Su acción (del Espíritu). El mundo está en mucha necesidad de esta acción del Espíritu Santo... Ahora yo veo este movimiento, esta actividad en todos lados..." Juan Pablo II al Concilio de la Oficina Internacional de la Renovación Carismática 11 de Diciembre de 1979.

"...Os invito a vosotros y a todos los miembros de la Renovación Carismática, a que os unais conmigo para gritar al mundo: “Abrid las puertas al Redentor”... La misión de la Iglesia es proclamar a Cristo al mundo. Vosotros compartís efectivamente esta misión en cuanto vuestros grupos y comunidades estén enraizadas en las iglesias locales..." Juan Pablo II, V Conferencia Internacional de Líderes 30 de Abril de 1984.

"Este año marca el 20 aniversario de la Renovación Carismática en la Iglesia Católica. El vigor y los frutos de la Renovación definitivamente testifican la presencia poderosa del Espíritu Santo trabajando en la iglesia en todos estos años después del Concilio Vaticano II. Por supuesto, el Espíritu ha guiado a la iglesia en cada tiempo, produciendo una gran variedad de dones entre los fieles. Por causa de la acción del Espíritu la iglesia preserva una vitalidad de juventud continua, y la Renovación Carismática es una elocuente manifestación de esta vitalidad hoy día, una muy clara exposición de lo que “el Espíritu está diciendo a las iglesias” (Apoc 2:7) mientras nos acercamos al final del segundo milenio." Juan Pablo II, Conferencia Internacional de Líderes Roma 15 de Mayo de 1987.

"Deseo compartir con vosotros la alabanza a Dios por los muchos frutos que nos ha dado en la vida de la Iglesia. El nacimiento de la Renovación después del Concilio Vaticano II fue un regalo particular del Espíritu Santo a la Iglesia" Juan Pablo II, al Concejo de ICCRO Roma 14 de Marzo de 1992.

“El movimiento carismático católico es uno de los abundantes frutos del Concilio Vaticano II, el cual, como un Nuevo Pentecostés, dio paso a un florecimiento extraordinario en la vida de la Iglesia de grupos y movimientos particularmente receptivos a la acción del Espíritu. ¿Cómo podemos dejar de dar gracias por los preciosos frutos espirituales que la Renovación ha producido en la vida de la Iglesia y en la vida de tantas personas? ¡Cuántos fieles laicos - hombres y mujeres, jóvenes, adultos y ancianos -  han podido experimentales en su propia vida la increíble fuerza del Espíritu y de sus dones! ¡Cuántas personas han redescubierto la fe, el gozo de la oración, la fuerza y belleza de la Palabra de Dios, trasladando todo esto a un servicio generoso de la misión de la Iglesia! ¡Cuántas vidas han experimentado un cambio profundo! Por todo esto hoy, junto a ustedes, quiero alabar y dar gracias al Espíritu Santo." Audiencia del Papa Juan Pablo II con el Comité Nacional de Servicio de la Renovación en el Espíritu italiana. Roma, 4 de abril de 1998.

“Ciertamente, vuestro propio carisma os conduce a llevar vuestra vida a una intimidad especial con el Espíritu Santo. Un repaso de los treinta años de historia de la RCC muestra que vosotros habéis ayudado a muchas personas a redescubrir la presencia y la fuerza del Espíritu Santo en sus vidas, en la vida de la Iglesia y en la vida del mundo.”  Mensaje del Papa Juan Pablo II a los participantes del octavo encuentro del CFCCCF, Roma, 1 de Junio de 1998.

“La Renovación Carismática ha sido un gran regalo para la Iglesia: Ha guiado a una multitud de hombres y mujeres, jóvenes y mayores, a esta experiencia del Amor que es más fuerte que la muerte.” Mensaje del Papa Juan Pablo II a los participantes del séptimo encuentro internacional de CFCCCF  en Roma, 22 Junio del  2001.

“¡Sí! La Renovación en el Espíritu puede ser considerada un regalo especial del Espíritu Santo a la Iglesia de nuestro tiempo. Nacida en la Iglesia y para la Iglesia, su movimiento es aquel en que, siguiendo la luz del Evangelio, los miembros experimentan el encuentro vivo con Jesús, fidelidad a Dios en la oración personal y comunitaria, escucha confiada a Su Palabra y un redescubrimiento vital de los Sacramentos, por no mencionar la valentía en las pruebas y la esperanza en los tiempos difíciles." Mensaje del Papa Juan Pablo II a los participantes en el Congreso Nacional de la "Renovación en el Espíritu" italiana, Rimini, 14 de Marzo del 2002.