"La canción abre el corazón al Espíritu Santo" San Luis María Grignon de Montfort
 
La Comunidad "Dios con nosotros".
Una comunidad carismática nacida en Barcelona, Cataluña.
 

Somos una comunidad carismática católica fundada en Barcelona el 24 de agosto de 2016. Nuestra vocación, la llamada que Dios nos hace, consiste en ser misioneros en el corazón del mundo. ¿Cómo lo hacemos? Con una vida de fuerte unión a Cristo para poder proclamarlo a todos los hombres y mujeres en el mundo actual.

La Comunidad acoge a todos los estados de vida que quieran formar parte de ella:
- laicos, casados y solteros,
- hombres y mujeres consagrados,
- y el clero diocesano.

Los carismas fundacionales que viven en su vida cotidiana los miembros de la comunidad son cuatro: la Adoración, la Compasión, la Evangelización y la Alabanza: la Adoración eucarística transforma nuestros corazones, nos lleva a compartir la Compasión del Corazón de Jesús por el mundo, y por tanto nos comprometemos en la Evangelización como una expresión de nuestro bautismo. La Alabanza al mismo tiempo nos mantiene en la esperanza y en el reconocimiento de todo aquello que Dios hace en nosotros.

Todos los miembros de la comunidad hemos vivido la experiencia de la Efusión del Espíritu Santo y esta gracia ha sido recibida como un vínculo que nos une unos a otros como hermanos y fortalece en nosotros la gracia del bautismo y la confirmación. Así mismo la experiencia fuerte de acoer al Espíritu Santo nos abre los ojos para descubrir que Jesús, Dios-con-nosotros, está verdaderamente presente en nuestra cotidianidad, y sólo Él es quien nos capacita en nuestra lucha por vivir la santidad.

La Comunidad "Dios con nosotros" es muy joven; pero no hemos querido prescindir de la experiencia de nuestros hermanos mayores en la Renovación Carismática. Tomamos como modelos de vida carismática dos personalidades que han dejado una huella muy profunda en la Iglesia del siglo XX y en nuestras almas:

- Pierre Goursat, fundador de la Cdad. del Emmanuel y la Fraternidad de JEsús, que con su discreción y vida de adoración como laico en el mundo es un ejemplo de entrega a la voluntad de Dios. Al mismo tiempo, su confianza en los más jóvenes, su manera sencilla de vivir la espiritualidad de la renovación carismática y su firme voluntad para emprender nuevos proyectos para la evangelizaicón continuan mostrándonos como hacer las cosas.
Su causa para la beatificació se inició con el acuerdo del Cardenal Andre Vingt-Trois, Arzobispo de Paris, el 7 de enero de 2010.
   
- Padre Emiliano Tardif, sacerdote Misionero del Sagrado Corazón nacido en Canadá, tenía muchas reservas a la Renovación Carismática, pero el Espíritu Santo le tenía reservadas muchas sorpresas para su vida. Después de muchos años de duro trabajo en la República Dominicana cayó enfermo de tuberculosis, y en el hospital donde estaba ingresado para seguir un tratamiento de un año, se presentaron unos laicos de la Renovación Carismática que oraron por él. Dios lo curó y al día siguiente salío del hospital ante la sorpresa de los médicos. Desde aquel momento hasta el día de su muerte viajó por todo el mundo predicando el evangelio y ejerciendo el carisma de sanación. Plenamente convencido de que "Jesús está vivo" aprovechaba todas las ocasiones para proclamarlo y para evangelizar a aquellos que se le acercaban. Siempre se mostraba alegre y con buen humor y decía que él era como el burrito que llevaba a Jesús el Domingo de Ramos. También se ha abierto su proceso de beatificació en la República Dominicana.

 

El nombre: "Dios con nosotros"

El nombre de la comunidad no es una casualidad, sinó la convicción que acompaña a cada uno de sus miembros no sólo desde un punto de vista teórico, sinó como una experiencia totalmente vivencial: "Dios está con nosotros".

La vida en comunidad abre nuestros ojos para contemplar claramente el cuidado, el cariño y la protección que Dios nos tiene. Con asiduidad, las actividades comunitarias nos permiten asombrarnos de la fuerte presencia de Dios en medio nuestro. La providencia de Dios deja de ser una idea, un concepto, para convertirse en una realidad palpable que no deja de sorprendernos, que se anticipa a nuestras necesidades, que nos confirma nuestra llamada y nos invita incesantemente a seguir caminando juntos y fiándonos de Él.

Y esta es la razón de nuestra alegría, el motivo de nuestra alabanza: "Dios está con nosotros".
En la Escritura fué profetizado el nacimiento del mesias ya en estos términos (Isaías 7, 14: "La joven está encinta y va a tener un hijo, al que pondrá por nombre Emanuel). Más adelante Mateo nos lo recuerda al inicio de su evangelio y remarca su significado (Mateo 1, 23: "La virgen quedará encinta, y tendrá un hijo al que pondrán por nombre Emanuel -que significa: «Dios con nosotros»-”. Pero la Buena Notícia no acaba ahí; Jesús és y va a ser para siempre "Dios con nosotros", al final de su evangelio Mateo nos lo vuelve a recalcar, esta vez de una manera algo más velada, pero válida para todos los hombre y mujeres, de entonces y de ahora:

............" Id, pues, y haced mis discípulos a todos los habitantes del mundo;
...............bautizadlos... y enseñadles a cumplir todo lo que os he mandado.
...............Y sabed que Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."
...............(Mt 28, 19-20)

JESÚS estará con nosotros. Mateo nos habla en este pasaje de su naturaleza divina y por tercera vez en las Escrituras se nos recuerda que "JESÚS-DIOS estará con nosotros". ¡Aleluya! ¡Gracias Señor!

La imagen de la Comunidad: el icono de la Ascensión.

La imagen que representa a la Comunidad forma parte del icono de la ascensión, el momento en el que el Salvador subió al cielo, y precisamente este icono no deja de hablarnos de lo que hemos comentado anteriormente en los versículos finales del evangelio de Mateo.

El icono proviene de la tradición oriental (rusia) aunque tiene muchos elementos comunes con la iconografía griega. En la parte superior contemplamos la ascensión de Jesús y en la parte inferior la Madre de Dios, María, rodeada por los apóstoles a ambos lados. Pero dejemos que el icono nos hable:

Jesús asciende al cielo:
En la parte superior del ícono se encuentra Jesucristo resucitado y glorificado ascendiendo a los cielos. Su representación encabeza la mitad superior del ícono y expresa así su protagonismo. El círculo, símbolo de la perfección divina, representa esa apertura a los cielos y la presencia de la gloria de Dios. Alrededor de la misma se encuentran a cada lado tres ángeles que son los seres más cercanos a la presencia de Dios en su trono celestial (ver Is 6, 2; Ap 5, 11). Los dos ángeles inferiores le van portando en un movimiento de elevación hacia los cielos mientras los otros cuatro proclaman con sus trompetas esta ascensión hacia los cuatro puntos cardinales de la tierra.

Los ángeles fueron los testigos del nacimiento del salvador (Lc 2, 8-16) es decir del descenso de Cristo a la tierra y ahora son testigos de la ascensión de Cristo a los cielos después de haber cumplido su misión.

   

La representación de Cristo:
Cristo está sentado de una manera majestuosa, acentuándose así su divinidad. Con su mano derecha bendice a la Virgen, a los apóstoles y a todos los que contemplamos el ícono. Esta bendición destaca la función sacerdotal del Dios encarnado que vino para manifestar su benevolencia a toda la creación. Esta bendición es una afirmación de que la Promesa del Padre, la venida del Espíritu Santo, es una realidad. En el libro de los Hechos Jesús dice a sus discípulos: “Cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis poder y saldréis a dar testimonio de mí en Jerusalén, en toda la región de Judea, en Samaria y hasta en las partes más lejanas de la tierra” (Hch 1, 8).

De este modo, Cristo, en el momento de su ascensión, envía a los apóstoles a predicar el Evangelio por el mundo entero; a predicar el misterio de la salvación que les ha sido revelado y que, con la llegada del Espíritu Santo, se afianzará en sus corazones. 

En su mano izquierda lleva la Palabra escrita, la misma que proclamó a los apóstoles y que contiene los misterios de la historia. Esos misterios incomprensibles que sólo con la ayuda del Espíritu Santo se pueden revelar. Ese es el mismo rollo de misterios que se encuentra en la descripción del trono del libro del Apocalipsis: “Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel poderoso que proclamaba con fuerte voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y soltar sus sellos?” (5, 1-2). Él mismo vendrá de los cielos para poner final a la historia y para consumar la obra de salvación.

El escenario:
Siguiendo el texto de san Lucas, el iconógrafo representa la escena en la naturaleza abierta, cerca del Monte de los Olivos (Hechos 1, 12) Una vez más es el campo, el desierto (en lenguaje bíblico), el lugar apropiado para la manifestación divina. Las ciudades sufren la corrupción del pecado y la concupiscencia y por ello Dios elije la naturaleza pura para su manifestación. Desde el Monte Sinaí con Moisés, pasando por el desierto de Judea con Juan Bautista, y la montaña del sermón con Cristo, ahora nos encontramos en los campos de Jerusalén, donde Jesús promete el pronto envío del Espíritu Santo.

La Virgen:
La Virgen preside. Ella representa a la iglesia. Es el modelo de la respuesta positiva al llamado de Dios. En su posición de orante eleva su intercesión a Cristo y refleja la acción de quienes contemplan este icono en oración.

   

Cristo y la Virgen forman la línea vertical de una cruz que se complementa con la línea horizontal que separa el cielo y la tierra. Es una cruz invisible pero que está ahí presente y que une a toda la creación con Dios y que tiene a Cristo manifestado en su gloria divina y a la Virgen María intercediendo por nosotros.

Los apóstoles:
Los apóstoles aparecen en dos grupos simétricos de seis. Todos contemplan el cielo y ven a Cristo ascender a la vez que parecen esperar su pronta venida. El grupo de la derecha tiene una actitud dinámica con sus brazos elevados al cielo. Ellos representan la fuerza evangelizadora de la iglesia que señala a Cristo que nos bendice y proclama el libro de su misterio. El grupo de la derecha mantiene una actitud de calma y de contemplación. Ellos representan la oración y la contemplación silenciosa. Ambos son la realidad de una misma iglesia que se encarna sobre todo en la Virgen. 

Los dos ángeles a cada costado de María encarnan lo relatado en Hechos: "Mientras ellos le estaban mirando, Jesús fue llevado arriba; una nube lo envolvió y no volvieron a verle. En tanto ellos miraban fijamente cómo Jesús subía al cielo, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: –Galileos, ¿qué hacéis ahí, mirando al cielo? Este mismo Jesús que estuvo entre vosotros y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que le habéis visto ir allá." (Hch 1, 10-11). Los ángeles reafirman el envío de Jesús y desenlazan así el dinamismo propio del ser cristiano. Ser cristiano implica salir a caminar por la vida y dar testimonio de nuestra fe con palabra y obras.

Como conclusión:
Para concluir esta breve presentación del Icono de la Ascensión os proponemos leer dos textos del Misal Romano. El primero se lee en la fiesta de la Ascensión del Señor y el segundo en los dias que siguen hasta Pentecostés. Ambos ponen de manifiesto la importancia de esta celebración:

.......... "Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra
............ y reunida aquí en el día glorioso en que Cristo ha sido constituido
............ Señor del cielo y de la tierra;... "

............"... Jesucristo, tu Hijo, Señor del universo.
..............El cual, habiendo entrado una vez para siempre en el santuario del cielo,
..............ahora intercede por nosotros, ’ como mediador que asegura la inextinguible efusión del Espíritu.
..............Pastor y obispo de nuestras vidas, nos invita a la plegaria unánime,
..............a ejemplo de María y los apóstoles, para que vivamos en un perenne Pentecostés.”